sábado, 22 de marzo de 2008

Hermosillo Sonora :Carta de Adriana González Celaya ala Opinión Pública


A LA OPINIÓN PÚBLICA:

Hermosillo, Sonora a 20 de marzo de 2008.

Por manifestarme contra la destrucción del Parque Villa de Seris, que es parte de nuestro patrimonio natural, social y cultural, me encuentro privada de mi libertad en el Centro de Readaptación Social Femenino No. 1, de Hermosillo, Sonora desde el 14 de marzo.
Tal agravio fue cometido con una excesiva brutalidad policíaca, que revela la prepotencia y abuso de poder con que se conducen tanto el Gobernador del Estado, Eduardo Bours Castelo y su incondicional Presidente Municipal, Ernesto Gándara Camou.
Este hecho no solo atropella mis más elementales derechos humanos y ciudadanos, sino que además lastimaron mi integridad física, moral y psicológica y la de mi familia.
En el colmo del cinismo y la impunidad, me han inventado cargos absurdos como lo son: lesiones y robo a los policías que nos agredieron y obstrucción a la construcción de una obra pública.
Mi único delito, es el haber ejercido pacíficamente mi derecho a expresar mi inconformidad y oponerme a la ilegalidad gubernamental de disponer de un espacio público, para entregarlo a particulares y destruir el segundo pulmón de nuestra contaminada y desértica ciudad.
Quiero dejar claro que estos actos represivos de estas ambiciosas autoridades, lejos de frenar mi participación ciudadana, hacen crecer mi indignación, por lo que continuaré en esta lucha por todos los medios a mi alcance.
Esto confirma la importancia de una sociedad civil activa, que denuncia y limita los autoritarismos en el ejercicio del poder, ya que con este tipo de agresiones, envían un claro mensaje intimidatorio para disminuir su participación.
Esa es la intención de un Gobierno del Estado y Municipio, carente de valores humanos y democráticos, que no muestra ninguna información, transparencia, ni garantía de beneficio social en sus proyectos, y que ya tomadas sus decisiones, solo busca cómplices que las legitimen y ante su falta de razones, su respuesta es la violencia.
Un parque como este, es una necesidad para nuestra ciudad y una obligación de las autoridades preservarlo, mantenerlo y mejorarlo.
Por todo lo expuesto exijo que se me restituyan mis derechos, que han sido pisoteados por estos gobernantes despóticos y que me sea resarcido el daño en mi persona y mi familia.
Por último, estoy convencida de que la vida en todas sus manifestaciones, no es negociable, ni intercambiable y que la congruencia es mejor herramienta que la violencia, para cambiar nuestro mundo.

Fraternalmente
Adriana González Celaya