jueves, 3 de abril de 2008

Salen fragmentos de un excelente ensayo del Council for Hemispheric Affairs sobre EL espurio, el campo y las elecciones en Estados Unidos:




Council for Hemispheric AffairsLas agroindustrias subsidadas de Estados Unidos representan una amenaza mortal para los campesinos pobres de México(...) A través de la breve historia del TLC los campesinos mexicanos han sufrido las mayores consecuencias de este tratado de liberalización comercial. Ante varias protestas masivas, el presidente Felipe Calderón ha dejado claro que no considera renegociar el TLC.

Sin embargo, pronto podría reconsiderar esta opción como resultado de presiones tanto de Barack Obama como de Hillary Clinton, si alguno de ellos ganara la presidencia.(...) La elección presidencial de 2008: Las primarias demócratas El presidente Calderón ha dejado claro que no pedirá la renegociación del TLC durante su mandato de seis años. “El acuerdo de libre comercio, negociado hace 15 años tiene sus pros y sus contras, pero a fin de cuentas ha beneficiado al país”, es algo que Calderón afirma constantemente.

Pero la visión de Calderón podría ser desafiada si un candidato demócrata es elegido para la presidencia de Estados Unidos. En un debate reciente en Ohio, Barack Obama y Hillary Clinton han expresado su interés por modificar algunas condiciones clave del TLC y han amenazado con retirar a los Estados Unidos del tratado comercial, en caso de que México o Canadá se nieguen a renegociar las clausulas.

Clinton declaró en el debate, “nos saldremos del TLCAN a menos de que podamos renegociarlo y haremos estos cambios de forma que beneficien a Estados Unidos”. Obama ha dicho, “pienso que deberíamos usar nuestra carta de retirarnos como estrategia para asegurarnos que se cumplan los estándares laborales y ambientales”. Ambos se pronuncian por una regulación más estricta en materia laboral y de medio ambiente, pero no han dado detalles sobre sus propuestas.Para Calderón, quien recientemente visitó este país, sus relaciones con los Estados Unidos podrían verse aún más afectadas si un demócrata llega al poder. Podría ser presionado a cambiar su posición de no reconegociar el TLCAN, una situación que va contra el credo central de su partido, Acción Nacional (PAN). El PAN opina que a mayor privatización de industrias controladas por el gobierno, es más probable la firma de tratados comerciales.De hecho, el PAN se sentiría más cómodo con John McCain, quien ha afirmado que no renegociará el TLCAN y que la seguridad y el comercio “están interconectados entre sí”. Si McCain no es electo, pondría en peligro las relaciones de Estados Unidos con Canadá, cuya estabilidad es importante por el compromiso de este último país de mantener tropas militares en Afganistán. Además se trata del mayor socio comercial de Estados Unidos.

El cambio de presidente en los Estados Unidos y la mayor disposición de México a profundizar sus tratados comerciales tiene características similares a 1994, cuando Carlos Salinas era presidente. Salinas terminó su encargo con una revuelta interna a causa de la implementación del TLCAN. Fue acusado de firmar acuerdos comerciales para beneficiar a ciertos sectores privilegiados (incluido él mismo), en vez de modernizar a México. Calderón podría enfrentar acusaciones similares de los partidos de oposición y de sus gobernados por haber ignorado la exigencias de modificar los términos del TLCAN, por parte de los campesinos pobres.



Calderón y Salinas
El presidente Felipe Calderón ganó en lo que todo el sur de México aún considera la elección fraudulenta de 2006. Andrés Manuel López Obrador, el rival de Calderón en la elección y candidato del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, ha cuestionado con dureza la legitimidad de la victoria de su oponente. Obrador asegura que él resultó ganador y es muy posible que la mayoría de los mexicanos pobres consideran que esto es así. Obrador encabezó protestas masivas después de la elección del 2 de julio en el Zócalo de la Ciudad de México, donde condenó apasionadamente los resultados, declarando un fraude electoral. Miles de mexicanos protestaron durante semanas contra la victoria de Calderón y apoyaron sus exigencias.Salinas de Gortari (1988-1994) también se convirtió en presidente en una elección que muchos, con fundamenteo, consideron fraudulenta.

Muchos mexicanos creen que su oponente, Cuahutémoc Cárdenas, el fundador del PRD, fue el seguro ganador de la votación, pero el PRI controlaba la maquinaría electoral y cambió los resultados. Durante el discurso de toma de protesta de Salinas la victoria adjudicada fue denunciada por una gran multitud que rodeaba el palacio legislativo, exclamando las consignas “El pueblo votó y Cárdenas ganó”. De acuerdo a la obra “México bajo Salinas” de Phillip Russell, el nuevo presidente trató de enfrentar estas acusaciones de ilegitimidad con la promoción de la “modernización” en sus discursos, cuando prometió iniciar su sueño de firmar el TLCAN, que llevaría prosperidad al país.