martes, 2 de septiembre de 2008

“Ya está listo” el plan para iniciar nueva fase de la resistencia civil: López Obrador

Llama a brigadistas en defensa de Pemex a mantenerse en alerta ante posible albazo del PRIAN

Tres veces vibraron ayer las anchas patas del Monumento a la Revolución durante la asamblea informativa en que Andrés Manuel López Obrador anunció el inicio de una nueva etapa de lucha en defensa del petróleo. La primera, cuando mostró un abultado expediente, compuesto por gruesos legajos, que documentan numerosos desvíos de recursos en perjuicio de la industria de los hidrocarburos, que serán la base de una denuncia penal en contra de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

La segunda, cuando el tabasqueño propuso, y la gente, con el puño en alto y a gritos, aceptó que el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo se declare en “estado de alerta” ante el reinicio de labores del Congreso de la Unión, donde a partir de hoy las bancadas del PRI y del PAN podrían dedicarse a dictaminar y aprobar la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Y la tercera cuando convocó a un mitin, el próximo 15 de septiembre, a las nueve de la noche, en el Zócalo, para conmemorar la gesta de la Independencia. Pero la alegría de la muchedumbre, que aclamó la idea entre cohetones y banderas que flameaban, dio paso a un breve diálogo, cuando el orador añadió: “Ya veremos a quién designamos para que dé el Grito”. La gente respondió: “¡Tú, tú!”, antes de reiterárselo sin lugar a equívocos vociferando: “¡Obrador, Obrador!”

Quienes más felices estaban entre los contingentes de brigadistas y adelitas que ocuparon la mitad de la Plaza de la República, dando la espalda a la avenida Juárez y a la brumosa silueta de la Torre Latino, eran los militantes de Flor y Canto, y la logia masónica Independencia Número 2, quienes hace tres domingos, en su ya tradicional reunión en la glorieta del Ángel, llamaron a celebrar, por segundo año consecutivo, el Grito de los Libres en el Zócalo, sin imaginar entonces que su iniciativa se convertiría en la primera jugada de este nuevo partido de ajedrez entre el gobierno federal y el movimiento obradorista.
el discurso viró al tema de la inseguridad pública, criticando que ante la falta de inversión para el empleo y la salud, y ante la frustración de cientos de miles de jóvenes que año con año son rechazados de las universidades, al gobierno panista “no se le ocurre nada más que proponer un nuevo modelo policial”, López Obrador aseguró que los principales funcionarios del régimen no podrán hacer nada contra la inseguridad pública porque ellos mismos “son delincuentes”, acusación que fue rubricada por el siempre sorpresivo estruendo de los cohetones.