sábado, 5 de abril de 2008

Frente a los michoacanos, el presidente legítimo de México informó a los comités sobre las acciones que se seguirán para defender el petróleo.

Andrés Manuel López Obrador asistió a la reunión con los integrantes del comités estatal y municipales de la defensa del petróleo en Morelia, Michoacán.



Mensaje de Andrés Manuel López Obrador, Presidente Legítimo de México, sobre la compra de gas a la empresa española Repsol





El director general de la Comisión Federal de Electricidad, Alfredo Elías Ayub, sostuvo que con el contrato para el suministro de gas entre CFE y la empresa Repsol, se obtuvo un ahorro por más de mil 500 millones de dólares, afirmación que es totalmente falsa.
Elías Ayub tiene la obligación de informar por qué las autoridades mexicanas no consideraron que el gas que iban a comprar tiene un costo real, incluyendo utilidades, de 2.45 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica), y van a pagar a Repsol 8.80 dólares, a precio de marzo de 2008.
Cabe recordar que el 6 de junio de 2006, la CFE publicó la licitación para el suministro de gas en Manzanillo por 15 mil millones de dólares. Sin embargo, el 28 de septiembre de 2007 se firma el contrato para el suministro de 500 millones de pies cúbicos de gas diarios durante 15 años entre CFE y la empresa Repsol, por un monto de 16 mil 750 millones de dólares.
Es más: dado que el gas se compró teniendo como referencia el índice Henry Hub que ha continuado subiendo; a marzo de este año el monto de la operación aumentó a 21 mil 650 millones de dólares, y hasta ahora el jugoso negocio de Repsol le permitirá obtener una “ganancia extraordinaria” de 15 mil millones de dólares. ¿Cuál ahorro señor Alfredo Elías Ayub? Además, continúan pendientes las siguientes preguntas sin respuesta: ¿Por qué no se contrató de manera directa el gas con el Gobierno Peruano? ¿Cómo sabía Repsol desde diciembre de 2005 que habría una licitación en México y que iba a ganar el concurso 21 meses después? ¿A qué acuerdos llegó usted, señor Elías Ayub con Repsol, antes de la licitación, que llevó a esta empresa a negociar a finales de 2005 su participación como inversionista en el consorcio de empresas que explotan el gas en Camisea, Perú, y a obtener en exclusiva la comercialización del gas que sería extraído de esta región? ¿Por qué antes de publicarse la licitación, Repsol informó a las autoridades de Perú que el gas sería vendido en México? ¿Por qué la CFE recortó dos veces el periodo de suministro de 25 años a 20 años en las bases para el concurso, y más tarde a sólo 15 años, hasta ajustarlo a los términos del contrato que Repsol obtuvo en Perú? ¿Por qué finalmente Repsol fue la única empresa que presentó una propuesta técnica y económica? ¿Sabía Felipe Calderón de este negocio o fue un asunto nada más de usted? ¿O acaso Calderón sólo estaba enterado en lo general, como en su momento dijo Juan Camilo Mouriño, tratándose de defender ante la acusación de tráfico de influencias, conflicto de intereses y lo que resulte? En espera de las respuestas a estas preguntas, reiteramos: además del daño patrimonial que implica esta operación de dudosa legalidad, debe tenerse en cuenta que debido a este tipo de operaciones, los consumidores mexicanos están obligados a pagar más por el servicio de energía eléctrica en detrimento de su economía. No olvidemos que buena parte de la energía eléctrica que se produce en México se genera con gas, sobre todo en las plantas de empresas extranjeras, que dicho sea de paso, la mayoría son españolas, entre ellas Repsol. Por esta razón, entre otras, nos oponemos a la privatización de la industria petrolera.
Es inaceptable que se sigan haciendo jugosos negocios privados al amparo del poder público y a costa del patrimonio nacional. No podemos permitir que se eleve a rango supremo la corrupción en México. Y no nos quedaremos callados. No somos cómplices. El lunes entregaremos todo el expediente a los legisladores del Frente Amplio Progresista, para que se proceda ante la Auditoría Superior de la Federación.