viernes, 11 de junio de 2010

CALDERON SALO A LA SELECCION





El señor se dio el día. ¿Señor? Bueno, eso. Dijo que se fue a Sudáfrica a trabajar. ¿A trabajar? Según él. Aquí, por supuesto, no lo queremos de vuelta. Se fue y nadie quiere que regrese. Pero, por el bien de la Selección, que no se quede allá. Porque, sin duda, de que Felipe Calderón está salado, lo está.

La Selección debió haber goleado al pésimo equipo de Sudáfrica. Tuvo oportunidades de sobra para hacerlo. Pero las falló. #SaladoCalderon. México, la Selección y el país entero, empezó el partido con la boca chueca de saber a Calderón en el estadio. Es que, por supuesto, es una inmoralidad que Calderón se haya ido de paseo a "trabajar" con tantos problemas en la República. Tantos, en serio, muchos, numerosos, excesivos, terribles, horribles, dolorosos. Los problemas típicos de una nación en guerra. Porque México está en guerra y, mientras todos los días muere gente a balazos, su "presidente" se va a ver el fut.

Por eso, por frívolo, por no estar a la altura de sus obligaciones, el #SaladoCalderón saló a la Selección.

Calderón solo ha salido bueno para el protocolo, de sobra, se le da, le luce, le aplauden. Pero, carajo, ya estuvo de ir a cortar listones y acompañar a unos cuantos en eventos inaugurales. ¿Dónde está el que se dice "presidente"? La asistencia al primer partido de México en Sudáfrica parece más bien, dada la crisis del país, un acto de descaro y cobardía. Todos los asuntos están esperando ser atendidos. Ahí están bien, que se queden sobre el escritorio.

Pobre México.

En todo el mundo, los problemas serios deben ser atendidos por personas serias. Ya se ve que Calderón no puede. Porque no es serio. Porque le vale. Porque no le importa.

Acto grandioso de Calderón hubiera sido reconocer que su presencia en el Mundial no aportaría nada, excepto sal, mucha sal, excesiva sal para perjudicar a la Selección. Acto grandioso hubiera sido dar prioridad a lo que sí la tiene.

Grande la opinión de los mexicanos con un reclamo en alto de que lo saquen del estadio y que a México no vuelva. Eso sí que es grande. Y ya agarrando vuelo, con los ánimos de la inercia mundialista, debiéramos saber que de éste #SaladoCalderon ¡PODEMOS PRESCINDIR! Que no nos agüite la emoción futbolera y, si no ayuda que no estorbe. Sin Calderón y su sal, la próxima semana la Selección hará mejor papel contra Francia. Claro, si no siguen acabando con la moral futbolera cursilerías extremas como Iniciativa México de Televisa y TV Azteca.