lunes, 14 de junio de 2010

LA FAMILIA BOURS COMPRA A UN MINISTRO QUE GANA 600 MIL PESOS AL MES, para que no se haga la investigación de la guarderia ABC


Zaldívar, el ministro peligroso

La indagación de las causas de la muerte de 49 niños en la guardería ABC de Hermosillo ha dado notoriedad y relevancia al ministro a cargo de conducir la facultad de investigación de la Suprema Corte para este caso: Arturo Zaldívar.

Por desgracia, la revisión de su ponencia de más de 400 páginas sobre las presuntas responsabilidades de funcionarios y autoridades en la tragedia deja más dudas que certezas y pone en entredicho la facultad de investigación de la Corte, pues Zaldívar rebasó los límites de la legalidad en lo que parece más un afán de linchamiento que de búsqueda de la verdad.

Los peritajes nacionales y extranjeros han revelado que en el incendio hay un grupo de autoridades que sin duda tiene el más alto grado de responsabilidad en la tragedia: las del gobierno de Sonora y el municipio de Hermosillo.

Todos los estudios forenses concluyen que el incendio en la bodega contigua a la guardería se expandió porque había materiales inflamables (archivos) que no deberían haber estado ahí.

Las autoridades de protección civil de Sonora y Hermosillo les dieron el visto bueno porque los propietarios de la bodega eran socios o parientes de los miembros del gabinete del entonces gobernador, Eduardo Bours.

El caso es que por inexperiencia o algún interés extralegal, Zaldívar negó a los presuntos responsables el derecho de aclarar dudas, refutar acusaciones y presentar información y documentos que permitieran aclarar la situación de esa guardería, que puso una sombra de duda sobre la seguridad de todo el sistema nacional de cuidado de infantes del IMSS.

Más grave es que al leer el resultado de las indagaciones de Zaldívar es evidente que cruzó una línea que arriesga los principios y el carácter de la Corte, pues sesga la investigación y pretende determinar la culpa o responsabilidad “moral” de los involucrados, cuando la obligación del máximo tribunal es buscar justicia con base en la legalidad. Ir más allá es propugnar venganza social, situación que debe ser ajena a los ministros.

Zaldívar ha puesto en crisis a la Corte, pues si sus pares no se suman al linchamiento, verán dañada su credibilidad, y si aceptan el dictamen, trastocarán los cimientos de todo el sistema judicial mexicano. Menudo lío armó el nuevo ministro.